Muere Richard Fosbury, el revolucionario del salto alto

El atleta estadounidense instauró en los Juegos Olimpicos de México 1968 la técnica del brinco de espaldas.
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO
El ex atleta estadounidense Richard Douglas “Dick” Fosbury, quien revolucionó la técnica del salto alto con un brinco de espaldas, falleció a los 76 años, informó su agente.
“Con el corazón encogido tengo que anunciar que mi viejo amigo y cliente Dick Fosbury falleció en paz, mientras dormía el domingo por la mañana tras una breve recaída de un linfoma”, escribió el agente Ray Schulte en Instagram.
Medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México 1968, Fosbury sorprendió al mundo en su prueba, con un cambio incluso más significativo que el impuesto por Parry O’Brien en la década anterior en el lanzamiento de la bala (en los JJOO de Helsinki 1952, O’Brian se desplazó en círculo sobre la zona de tiro para aplicar más fuerza a su lanzamiento, técnica con la que fue subcampeón olímpico y que en la actualidad es utilizada por la mayoría de los especialistas en la prueba).
En una época en la que los participantes atacaban de frente la varilla con distintos estilos (Barren, Californiano, Straddle, Ventral), Fosbury atacaba la varilla de espaldas, técnica que usaba desde que cursaba estudios secundarios en el North Medford High School, en Oregon.
Fue muy criticado al comienzo y hasta un periódico regional ironizó: “Parece un pez saltando a un bote”. Pero para él era un salto natural. “Algunos me tomaron como un esnob y otros directamente como un chiflado”, recordó.
Pero estudios biomecánicos posteriores demostraron que atacar la varilla de espaldas mejora la velocidad y equilibrio del atleta, además de su capacidad de salto. Cuatro años más tarde, en los Juegos de Munich, 28 de los 40 participantes ya utilizaban el “Fosbury flop”, y en Moscú 1980, 13 de los 16 finalistas también.
“Pocos atletas en la historia hicieron algo único de tal manera, literalmente dio vueltas a su evento”, escribió John Tansley, uno de los más conocidos entrenadores estadounidenses de salto alto.
En 1984, Fosbury valoró así su aporte al atletismo: “La popularidad actual de mi forma de saltar es un premio maravilloso por lo que tuve que aguantar al principio con un estilo que no gustaba a nadie. Todos se reían de mí por salirme de las normas conocidas. Hasta que gané en México 1968, cuando pasé a la categoría de héroe”.
“Pensé que después de ganar la medalla de oro en México algunos comenzarían a utilizar esta técnica. Pero nunca imaginé que en apenas una generación se iba a convertir en la técnica universal”, comentó Fosbury.
En la época de la Guerra Fría, el salto alto se había convertido en uno de los campos favoritos de los enfrentamientos entre estadounidenses y soviéticos. Estos habían tomado la delantera desde que Valery Brumel -hijo de geólogos ucranianos- llevó el récord del mundo a 2,28 metros en 1963, pero un accidente en moto en Moscú causó estragos en una de sus piernas, lo que acabó con su carrera.
El 20 de octubre de 1968, en Ciudad de México 68, se produjo el nuevo enfrentamiento entre soviéticos y estadounidenses, dispuestos los últimos a recuperar el dominio que ejercieron durante décadas. Ante la sorpresa de muchos, tras las rondas finales, Fosbury, el soviético Valery Gavrilov y el también estadounidense Edward Caruthers disputarían el oro.
Con la varilla instalada a 2.22 metros, el soviético falló en sus tres intentos, Fosbury pasó en el primero, y Caruthers, en el segundo. En su tercer y definitivo intento, Fosbury consiguió los 2.24 para la nueva plusmarca olímpica y la medalla de oro.
Fosbury se retiró tras no lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de Münich 1972, pese a tener sólo 25 años. Nunca mejoró los 2.24 metros logrados en Ciudad de México. Tras dejar el atletismo, ejerció de ingeniero civil y se instaló en Ketchum, Idaho, donde murió el domingo.