Columna de Gerardo Silva: Algunos equipos del fútbol chileno no tienen perdón de Dios

Digo lo del título porque el fútbol chileno cayó en un pozo profundo de desesperanza. El pasado clásico del fútbol chileno fue la última señal, el último remezón que los amantes del fútbol hemos vivido en carne propia.
Por GERARDO SILVA / Foto: ARCHIVO
Tengo claro que el negocio sigue siendo productivo con el mínimo esfuerzo, de eso no me caben dudas y, por lo mismo, mientras no lleguen verdaderos interesados en mejorar el producto a través de los clubes y volver a potenciar nuestro fútbol a nivel internacional, seguirán celebrando números azules en la mayor recesión futbolística que ha tenido nuestro país, sin proyección, desarrollo ni futuro.
Para algunos es el mejor escenario, claro está, todos sabemos que “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”, pero para los que amamos la actividad nos produce una enorme tristeza y, por sobre todas las cosas, muchísima impotencia. El mercado está lleno de extranjeros de escasa trayectoria y paupérrimo rendimiento, a quienes se le ofrece el complemento perfecto, un montón de jugadores seniors que se niegan a la jubilación, referentes de la nefasta decadencia de nuestro fútbol.
Les invito a revisar las plantillas de cada uno de los equipos y comprobarán que un gran porcentaje de los cupos para extranjeros de cada club están utilizados por jugadores mediocres, a muchos de ellos no les alcanza para ser titulares.
Revisen, indaguen, si de paso se detienen para observar la fecha de nacimiento de cada uno, ahora sin reparar en la nacionalidad, serán testigos también de la longevidad sin sentido ni propósito de cada uno de los planteles.
Así, los equipos de Primera División desarrollan un fútbol insulso lleno de incapacidades, cosechando sólo derrotas en el ámbito internacional. Mientras tanto, parte del entorno futbolero, que debe ofrecer el análisis objetivo de lo que sucede, se encarga de hablar de intensidad, modelo de juego, presión alta, volúmen ofensivo, transiciones y un montón de palabras escuchadas en algún lugar y que no tienen ninguna relación con el fútbol que se juega en Chile.
¡Ya basta de seguir avalando la mediocridad! Equipos desorganizados tácticamente, planteles mal estructurados, desarticulados, carentes de equilibrio, con futbolistas lejos de su óptimo estado fisico y así un montón de adjetivos más para calificar nuestro fútbol.
Es cosa de analizar y reflexionar respecto de algunos eventos, por ejemplo. Magallanes, que venía de ascender con un equipo bastante maduro, por no decir viejo, además de ganar la Copa Chile se da el lujo de ganarle la Recopa a Colo Colo, que se supone es uno de los más grandes del fútbol chileno, que invierte un montón de dinero para reforzarse año tras año, con el respeto que me merece la Academia. Literalmente el viejito Magallanes debutó con un triunfo frente a Colo Colo el 2023, prácticamente con la misma plantilla que logró el torneo de la Primera B, y se da el lujo de representarnos en Copa Libertadores.
Otro ejemplo, Audax Italiano, con un plantel bastante modesto, ubicado en los últimos lugares en la tabla de posiciones, enfrenta a la poderosa Universidad Católica, que se preparó convenientemente y se reforzó para el evento -dicho por ellos mismos: ¡queremos hacer una gran Copa Sudamericana!-, quedó fuera a manos del humilde cuadro itálico, que nos representará en la Copa Sudamericana.
Nada que hacer, esa es la realidad de nuestro fútbol. Podríamos seguir enumerando episodios que dejan al descubierto nuestra decadencia futbolística (ni hablar de recambio en la selección absoluta, y para qué, si la señal de la FIFA dice que hay que nivelar para abajo: ahora no son cinco, serán siete las selecciones sudamericanas que podrán asistir al próximo mundial ).
No se visualizan mejoras sustantivas a la hora de mirar las selecciones del fútbol joven, aún intentando obviar los resultados. Nos cuesta un montón encontrar proyección. Y cómo no iba a ser así, si no permitimos que aparezcan futbolistas de manera espontánea, con talentos naturales que destaquen por sobre el resto. Por el contrario, exigimos a los equipos alinear un sub 21 -para sacar jugadores a la fuerza-, lo que es verdaderamente irrisorio. Todos sabemos que a los 21 años en otras latitudes ya son titulares en cada uno de sus equipos.
Para los clubes profesionales el fútbol joven en Chile es una obligación que se aleja sistemáticamente de la inversión, sigue siendo observado como parte del problema y no de la solución, nunca en mis años de vida observé tanta indolencia y mediocridad en mi fútbol querido.
Por eso pienso que hay equipos que no tienen perdón de Dios y son aquellos que, independiente de las circunstancias y en el peor momento del fútbol chileno, siguen luchando para mantenerse en la categoría como único gran objetivo.
Por favor, que de aquí en adelante la nivelación sea para el único lugar dónde tenemos espacio, hacia adelante, nivelemos hacia arriba, trabajen en los primeros equipos para ser campeón, no para participar. En el fútbol joven trabajen con dedicación y ofrezcan las condiciones para elevar los niveles competitivos.
Definitivamente, sólo queda espacio para avanzar en busca de la excelencia, porque abajo ya están todos.