“Luli” Aued entra al área chica en las elecciones argentinas

Imagen del autor

Por Andrés Alburquerque
Actualizado el 12 de noviembre de 2023 - 5:12 pm

El ex volante de Universidad Católica se declaró contrario a las Sociedades Anónimas en el fútbol, que Javier Milei postula como una gran idea.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE F. / Fotos: AGENCIAS e INSTAGRAM

Javier Milei, candidato de extrema derecha en las elecciones presidenciales argentinas, propuso la privatización de los clubes profesionales mediante la conversión en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), lo que generó un gran debate en el país, lo mismo que un rechazo transversal de los principales clubes.

El aspirante de La Libertad Avanza ya había planteado la idea hace casi un año, en entrevista con Alejandro Fantino: “A mí me gusta el modelo inglés…”, anticipó, y advirtió que en el certamen británico hay “clubes que cotizan en bolsa y todo”. Ante la pregunta sobre si Boca podría ser adquirido por un “capital árabe” o River por un “capital francés”, el entonces diputado nacional le preguntó al conductor si seguiría apoyando a Boca de todos modos y ante la respuesta afirmativa, arremetió: “Y a vos, ¿qué carajo te importa de quién es si le ganas a River 5-0, es campeón del mundo, todo? ¿O preferís seguir en esta miseria que tenemos: cada vez fútbol de peor calidad? ¿Cómo nos va cada vez que salimos afuera de la Argentina?”.

Y en una reciente entrevista con Jaime Bayly, Milei también volvió a expresarse: “Frente a un país que se ha empobrecido tanto, ¿cuánto puede pagar por un espectáculo? Poco. Qué es lo que pasa con la liga: tenés jugadores muy jóvenes, inexpertos, o jugadores muy grandes cerca del retiro. No el tramo más competitivo. Hoy no tenés una liga competitiva, porque la macroeconomía lo destruyó todo”.

Las frases generaron una reacción en cadena, y múltiples clubes de todas las categorías las rechazaron abiertamente. Boca, River, Independiente, Racing, San Lorenzo, Newell’s, Rosario Central, Colón, Unión, Tigre, Platense y Arsenal de Sarandí fueron los primeros. Y se sumaron Quilmes, Temperley, Patronato de Paraná, Ituzaingó, Los Andes, entre muchos otros.

En medio del debate se expresó, a través de un largo posteo, Luciano “Luli” Aued, ex volante de Universidad Católica y actual jugador de Instituto de Córdoba.

En su cuenta de Instagram, “Luli” puso en palabras la importancia de los clubes de barrio no sólo para la formación de los niños como futbolistas, sino también como personas, ayudando a su desarrollo social y, muchas veces, aportando un plato de comida a chicos que de otra forma pasarían hambre.

UN RELATO CONMOVEDOR

Este es el posteo:

“Yo no sería nadie si los clubes no fueran de la gente. Era un nene cuando empecé a jugar en Independiente de La Plata. Mi vieja, Lili, manejaba el buffet y, de paso, como no teníamos un mango en casa, aprovechábamos y comíamos ahí. A mi viejo, el Ruso, lo habían echado de YPF en cuanto la privatizaron. Armó una cooperativa con los compañeros. Probó con un remís. Después se subió al taxi y no se bajó más. Éramos cinco hermanos: nunca nos faltó la comida, pero a veces apenas alcanzaba para que ellos picaran algo. Plena década del noventa: nos dolarizaban la vida a costa de no tener empleo.

“Las Malvinas de La Plata queda en 140 y 528, en el barrio Las Quintas. Ahí jugaban también Marcos Rojo y Pablo Lugüercio. Me daban todas las tardes un alfajor y un jugo para merendar, sin importar cuántos goles hiciera: comer es un derecho y más si sos un pibe. Pino Pietrosimone era el técnico y el presidente. Tenía una casa de deportes y, cuando se me dañaban los botines, me regalaba unos Fulvencito que la rompían. ¡Eso era la felicidad!

“En Gimnasia me becaban si viajábamos a algún torneo en el país. Salvo esa vez que vendí el pelo para juntar unos pesos, siempre precisé que me dieran botines, ropa y zapatillas. Cuando la cosa estaba especialmente brava, buscábamos una canasta con fideos, arroz, leche en polvo y puré de tomate. ¿Cómo no voy a estar eternamente agradecido?

“Muchas veces pensé qué hubiera sido de mi vida sin los clubes de barrio, sin los clubes siendo asociaciones civiles sin fines de lucro. Siempre me respondo lo mismo: soy el resultado, como miles y miles de nenes y de nenas en este país, de esa solidaridad que nunca van a entender quienes creen que todo es un negocio. Por eso defiendo que nuestros clubes sigan siendo de nuestra gente. Por eso estoy convencido de que hay cosas a las que hay que decirles Nunca Más”.

Las postales que acompañaron el posteo de Aued.